ILDEFONSO FALCONES
CONDENSE FILOSOFAL
DESINFLA COLOFONES
FOLLANDO CONFIESES
Golosos anagramas tiene este señor, que hablan de una obra tocho(1), de flojo final(2) y sincera(3). Pero hablemos de superventas de la
"diada" y de mis compras, ya que parece que el libro que arrasó ayer en ventas (por primera vez en la historia tanto en castellano como en catalán) durante la jornada festiva de
Sant Jordi, diada nacional catalana, del libro, del amor, y de la madre que me parió, fué
"La Catedral del mar", ópera prima del anagramado abogado barcelonés
Ildefonso Falcones, ambientada en el siglo XIV, con un argumento que gira en torno a la construcción de
Santa Maria del Mar. Según leo hoy en la prensa
"la novela ha vendido ya 250.000 ejemplares en español, pero lo que más sorprende son los casi 50.000 en catalán, cifra que deja claro que ésta es también una lengua para los best-sellers." Según el
Gremio de Libreros el segundo más vendido fué el del ex-directivo del Barça
Sandro Rosell, con su
"Bienvenido al mundo real", y es que el morbo de las luchas de poder blaugrana sigue dando mucho juego, me temo que sucio. Otro mediático que arrasó fué el habitual aprovechado de
Andreu Buenafuente, con
"He dit", otra de sus recopilaciones monologuísticas.
Arturo Pérez-Reverte con
"El pintor de batallas",
Emili Teixidor con
"Laura Sants", o
Carme Riera con
"El verano del inglés" fueron otros superventas. Por mi parte miré mucho y compre poco. De novedades solo la
"Farsa" del verbívoro
Màrius Serra, último ganador del
Premi Llull, y el
"RuicZionario" de
Pedro Ruiz, que resultó ser una tomadura de pelo. Lo demás fueron cómics, libros que tenía pendientes, libros técnicos de mi profesión y un compendio de
Sudokus que, cosas del juguetón destino también me regaló un allegado cabrón. Otra me regaló un libro de autoayuda para dejar el tabaco y casi le meto por el culo el libro y la rosa que le regalé. Y mi madre un clásico, cómo no, uno de recetas de cocina para solteros que no saben hacer la O con un canuto. En fin, jornada redonda, más para los libreros que para mi, acompañada de un tiempo nublado que aguantó.