Una figura lánguida, con una bola mágica en la mano y vestido con un oscuro tres cuartos al viento viene a traerte ilusión. Este es un parecido razonado y aparentemente poco razonable.
Uno es
El Ilusionista, película que he visto éste fin de semana y que me ha gustado bastante, tanto por las interpretaciones de
Edward Norton y un magnífico
Paul Giamatti como por su trama con un espléndido golpe de efecto final, aunque me sobraba tanto filtro sepia.
El otro es
Clive Arrindell, el actor británico conocido como "el calvo de la Lotería" que cada año nos traía la ilusión de ganar el premio gordo de Navidad, y que ha
despachado sin contemplación algún pez también gordo de los que manejan el cotarro lotero, como el Príncipe Leopold (Rufus Sewell) lo hace con Eisenheim (Norton) al hacerlo detener por el inspector Uhl (Giamatti) por haberlo dejado en evidencia y ser el amante de su prometida Sophia (Jessica Biel).
Al igual que en la película las masas apoyan al ilusionista cuando le sacan de circulación, también hay un gran
apoyo popular a favor del calvo más famoso en éste país después quizá de
Antonio Lobato, conocido por ser el amante secreto de Fernando Alonso y llamado por todos "el calvo de Tele 5".
Me gustaría que la historia de Arrindell acabara como en la película, cuyo final no desvelaré. Cuando la veas, si no lo has hecho ya, me dices si llevo razón o soy un iluso. Esa es mi ilusión.
Y hablando de cine de estreno y parecidos razonables, he leído en algún
blog y visto hasta en
Flickr una comparación entre
Borat y
Groucho Marx que me parece curiosa aunque no comparta.