Bonito montaje del fotógrafo belga Christopher Gilbert que juraría inspirado en el gesto y melena al viento de la Venus de Botticelli, y con el valor añadido en castellano de poder referirnos a sus elementos alterando una sola letra, cosa que me invita a soltar una absurda referencia a la película Todos los caballos (ca)bellos (2000). Hay más fotomontajes suyos aquí. Y versiones en flickr y pbase. Debería echarme yo también un chorrito de White Horse en café, como la chica, para que me salgan caballos salvajes en las puntas y no los nidos de garza que luce ahora mi melena.