
Mucho se ha hablado en estos últimos meses de
Mitrofán, el oso borracho que el
Rey Juan Carlos I abatió a sangre azul y fría en una cacería privada y amañada el pasado agosto en la región rusa de Vólogda, aunque lo desmienta.
Desde que el diario
Kommersant destapara la noticia en octubre no he parado de preguntarme si tal desgracia hubiese podido evitarse. Hoy sé que sí porque, tras una agotadora investigación wikipédica, he descubierto qué profeta nos advirtió mucho tiempo antes del lamentable plantigradicidio, ursicidio, o como leches se llame el acto de cargarse a un osito Misha puesto de vodka hasta su peludo culo.
Pero anunciar la premonición ahora no tendría ningún sentido de no ser por la relevancia del augur y los nuevos datos que su profecía aporta. Estoy hablando ni más ni menos que del propio
Papa Benedicto XVI, que nos cuenta lo ocurrido en su flamante escudo papal.

Para empezar, el Profeta nos presenta el tema del que nos advertirá. Observamos que coronando el escudo, en vez de la habitual triple tiara pontificia, Joseph Ratzinger quiso poner una mitra, ya que en más de una ocasión se ha declarado "mitra fan". No es ningún secreto lo fanático de los sombreritos horteras que es el Santo Padre.
Dentro del escudo hay tres elementos, el
Moro de Frisinga, el
Oso de Corbiniano y una
Concha de Santiago. El etíope no es Haile Selassie ni el Rey Baltasar, pues el soberano más moreno que conocemos es el de España, que se pasa la vida veranenado en Mallorca tostándose al sol (y no de trabajar). En el centro (aunque abajo) vemos una conchita, y "con chita" es con una "mona" (la de Tarzán) o sea, con una borrachera de tres pares de narices. Leyéndose la concha del peregrino como vieira interpretamos "vi-e-ira" y entendemos que el Sumo Pontífice constanta lo que vió y esto le encolerizó o que lo vió antes de ir el monarca. A la derecha, el osito lleva encima el equipaje de San Corbiniano hasta Roma, como reza la tradición, y eso lo convierte en un manso animal "de carga" (cargado de vodka) o "de tiro" (frito a balazos). El jeroglífico premonitorio, resumiendo, viene a decir:
EL REY VÍ E IRÁ OSO CARGADO.
Por ello, me quito el cráneo ante El Profeta Ratzinger, digno sucesor de San Malaquías, Nostradamus y Paco Porras. Incluso estoy planteándome abandonar el agnosticismo y abrazar el cristianismo y a sus beatas, consagrando el resto de mis días a interpretar abnegadamente los anteriores escudos papales y a escuchar la voz anagramática de Dios, que me acaba de susurrar que las últimas palabras de
MITROFÁN fueron:
M'AN FRITO
jeroglífico,
mitrofán,
juan carlos i,
profecía,
ratzinger,
benedicto xvi