Experimentando con las ilusiones perceptivas de arriba y abajo he dibujado a un aficionado culé joven y alegre que al darle la vuelta aparece viejo y desanimado, representando las dos caras del barcelonismo ahora que seguimos líderes de la liga pero sufrimos una mala racha goleadora. Y viene a raíz de haber visto silbar hace poco a Ronaldinho y Rijkaard en el Camp Nou, por tener uno algún día malo, o no sacar a tal o cual jugador el otro. No entiendo esa actitud de ciertos sectores de la afición que no dejan pasar ni una y a la mínima piden que rueden cabezas. Me quedo con los que animan siempre a sus colores. También me han salido otras caras divertidas que ya iré poniendo.