Jueves, 20 de marzo de 2008
Uno de los misterios de Semana Santa es la estación del Via Crucis, en el que un tal Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz hasta el Gólgota. Poco se sabe de éste enigmático personaje. Se dice que era de Cirene, que venía del campo y que uno de sus hijos se llamaba Rufo. Nada más. Pero tras minutos de exhaustiva investigación descubro que se trata de un error de transcripción en los Evangelios de Marcos (15:21-22), Mateo (27:32) y Lucas (23:26). Simón no era de Cirene...

Simón de Cirene

La reconstrucción de los hechos y dichos con tecnología digital de ultimísima generación nos muestra la verdad, que no era de Cirene. La frase correcta que pronunció Jesús mismo era "Simón decir ene" tal como había pronunciado el propio hombre (o indicado con lenguaje de signos, vete a saber). Según el  genealogista Will Bruces, su apellido era Gruber, un bárbaro del norte que más tarde reencarnaría Jeremy Irons en La Jungla de Cristo 3. Por ello, la primera teoría apunta a que la N se refiriese al Norte, y por consiguiente, cuando los romanos le obligan a llevar la cruz, el bueno de Simón habría dicho algo así como "mi casaaa",  en alusión a donde quería ir en aquel sagrado momento.

Otra teoría apunta a que en realidad aquel rudo campesino habría exclamado ¡Ñ! al hacer fuerza al levantar la cruz. Refuerza dicha versión que lo mismo ocurra en la siguiente estación del Via Crucis, en la que una tal Verónica limpia el rostro de Jesús. También se desconoce la identidad de la muchacha, por lo que pienso que es un nombre derivado de la orden latino-aragonesa "lave roñica", también con eñe, ya que lo que hizo la mujer fué limpiar de roña el rostro del Salvador. De nuevo se trataría pues de un error de transcripción, seguramente por no tildar la ñ ni Dios en aquellos tiempos.

Una tercera hipótesis señala que se trataría de un alquimista de la época que habría dado el símbolo del nitrógeno como un mensaje en clave que solamente Jesús podría haber entendido por conocer el futuro. Sabemos que a dicho elemento también se le llamaba Ázoe, y que antiguamente se le representaba con el símbolo Az, primera y última letras del alfabeto, que como alfa y omega, representan la totalidad, en alusión a que Jesús lo era todo para él. Además, apoya la idea que al ser el 7 el número atómico del nitrógeno, el hombre le estaría diciendo "sí, E.T." (siete), revelándose siervo fiel de aquel célebre extraterrestre.

Sea como fuere, el misterio de Simón, cuyo linaje ha llegado hasta nuestros días, sigue vivo. Lo único que saco en claro es que ahí nacío el antiquísimo juego infantil Simón dice, en el que propongo que contestar "N" debería ser comodín para librarse de la acción, como Cristo. Esa es mi conclusión.

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Comentarios (2)   Enviar aviso de Mi@rroba Meneame Delicious Digg BlogMemes Fresqui

N risotadas
  RuFo
Viernes, 21 de marzo de 2008  9:22
burla Me hizo gracia cuando lo le?:

21 [a] Obligaron a uno que pasaba, Sim?n de Cirene,[b] padre de Alejandro y de Rufo, que ven?a del campo, a que le llevara la cruz.
Viernes, 21 de marzo de 2008  10:18

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